En simyo hace ya tiempo que nos dimos cuenta. No es nada nuevo constatar que a Internet no se accede ya sólo desde el ordenador de casa o de la oficina. Tampoco que cada vez más gente llega a la red desde su teléfono móvil. Ni tampoco desde su tableta, su iPad, su portátil o cualquiera de los dispositivos que ahora permiten el acceso a la red de manera rápida y sencilla.
Todo esto está genial, claro. Europa tendrá 120 millones de usuarios móviles de datos en 2015, más de un cuarto de su población. El mundo avanza y las posibilidades de estar en red son cada vez mayores. Pero, ¿y los quebraderos de cabeza que da repasar otra vez las tarifas hasta encontrar la más adecuada? Una para ADSL, otra para el móvil, otra para el Ipad…
Y ahí es donde surge la idea del Internet de prepago. Pagar sólo lo que consumes, cuando lo consumes, sin gastos extra ni tarifas que te cobren por lo que no usas.
Internet de prepago es una solución para aquellas personas que, por ejemplo, viajan bastante y un día o dos a la semana tienen que trabajar o acceder a Internet fuera de la oficina o lejos de su hogar. A fin de cuentas, Internet lo que permite es movilidad, y ¿por qué no aprovecharla cuando está al alcance de nuestra mano? Con un modem USB y pagando sólo 2,5 € al día con Simyo puedes trabajar desde dónde quieras y cuándo quieras, sin preocupaciones ni contratos de permanencia. Bastante más rentable que meterse en un Cyber.
Hace ya dos meses que simyo sacó su tarifa prepago para uso diario de Internet. Por 2,5 € al día, puedes disponer de 250 MB. Una vez superado este número -que tratándose de un sólo día permite un uso intensivo de Internet- se te reduce la velocidad, pero puedes seguir navegando. El acceso lo puedes hacer desde un USB, que sólo tienes que comprar una vez, disponible desde 29 euros. Todo ello, a diferencia de otras operadoras, sin permanencia. Un producto que, a tenor de lo analizado en blogs especializados como Dos Yogures, pasa por ser ahora mismo la mejor alternativa disponible en el mercado.
Por Techo Díaz