
Hoy en día nos bombardean constantemente con intentos de phishing, fraudes y demás timos: un sms con un link de un pedido que tenemos en la aduana, un correo con un montón de euros que hemos ganado sin hacer nada, un príncipe de Nigeria nos propone un negocio con muy buena pinta…
Por eso, nunca está de más hacer un recordatorio, para evitar que nadie nos tome el pelo. Porque simyo precavido, vale por dos 😉
– No introduzcas ni facilites tus datos personales, bancarios o claves de seguridad en enlaces, páginas, emails sospechosos, WhatsApps o SMS de origen desconocido. Incluso, si parece que viene de una marca conocida o si un amigo tuyo te manda un SMS que dice “Mira mis fotos en la playa. Pincha aquí.”, tú desconfía. Y más si ese amigo tuyo no te ha mandado un SMS desde 1999 😉
– Si te llegan cupones de regalo para hincharte a hamburguesas, ofertas estupendas para comprar ropa o cupones de descuento de alguna marca o empresa a través de WhatsApp… no te fíes. Y sobre todo, no pinches en links ni des tus datos. Si algo parece demasiado bueno para ser verdad, normalmente es mentira.
– Si te llama un número que no conoces y no estás esperando esa llamada en concreto, no llames de vuelta, ya te volverán a llamar si es importante.
– No descargues contenido de páginas web desconocidas, ni instales aplicaciones desconocidas o no oficiales en tu móvil o tu ordenador. Ni “¡TIENES UN VIRUS!” ni “¡HAS GANADO 10.000 BITCOINS!” ni “¡TU SUSCRIPCIÓN GRATUITA VA A CADUCAR!”. Que no te líen.
– En redes sociales o WhatsApp, no des tus datos personales o información personal a personas que no conoces o que no sean de confianza.
– Los bancos no te pedirán tus datos de acceso o los códigos de seguridad por SMS, mail WhatsApp o una llamada. Usa su app oficial o contacta con ellos si tienes dudas sobre cualquier comunicación.
– Revisa bien la ortografía y las expresiones utilizadas en las comunicaciones que recibas. En los casos de phising, timos y demás trampas, suele haber faltas de ortografía y expresiones poco naturales. Algunas veces parece que los textos están pasados directamente por un traductor automático, otras hablan raro, raro…
– Fíjate también en la cuenta de correo que te envía la comunicación y en el dominio de cualquier página a la que accedas para que sea la oficial. A veces suelen utilizar direcciones similares, pero si te fijas bien y comparas con cualquier comunicación oficial que hayas recibido, verás que no son las mismas. Y ante la duda, pregunta, que no pierdes nada por consultarlo.
En resumen, desconfía de las cosas que parecen demasiado buenas para ser verdad. Ya sabes, simyo precavido… 😉