El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobó la remisión a Cortes del Proyecto de Ley que modifica la actual Ley de Telecomunicaciones, para, entre otras medidas, habilitar que la portabilidad entre compañías de móvil se pueda realizar en un día. Es un gran paso para la portabilidad y para empresas como simyo, donde estamos a favor de que los clientes puedan elegir la compañía a la que quieren pertenecer sin mayores complicaciones, pero es un pequeño paso para el hombre.
¿Por qué? Porque aunque la noticia es positiva para el cliente final, únicamente pone en marcha un proceso que se demorará meses, cuando no años, por la simple lógica del calendario parlamentario. Una vez que el Consejo de Ministros aprueba un Proyecto de Ley este es remitido al Congreso de los Diputados, donde debe ser calificado por la Mesa, debatido en comisiones y en Pleno y aprobado, para ser remitido al Senado. Si allí es aprobado sin un sólo cambio, la ley empieza a estar vigente, en caso contrario vuelve al Congreso para ser allí nuevamente debatido.
Así que estamos hablando de un recorrido mínimo de seis o siete meses para que un proyecto de Ley se convierta en Ley. Parece suficiente, pero resulta que el año que viene hay elecciones generales. Y si la Ley no se aprueba en esta legislatura queda desierta, con lo que habría que empezar de cero. Y si además hubiese cambio de gobierno se retrasaría aún más el proyecto.
Sin embargo, la Ley puede aún aprobarse esta legislatura. Dependerá de la voluntad política de los grupos parlamentarios, que tienen varias opciones: tramitarla con procedimiento de urgencia, algo que parece poco probable, o acelerar los trámites para que sea una de las últimas leyes que se aprueben antes de las elecciones de 2012.
La nueva ley, según indica el Ministerio de Industria, incentiva las inversiones de los operadores y mejora la protección de los usuarios. Entre otras cosas, recoge la obligación de realizar la portabilidad en un día, algo recogido en la agenda digital aprobada por el Parlamento Europeo y que en algunos países como Reino Unido ya es una realidad. Y algo que, pensamos en simyo, será muy bueno para todos.
Por Techo Díaz